Ángel gana puntos y Hans los pierde.

En realidad Hans sólo tuvo puntos para mí la primera noche. En la casa espía me pareció un falso: intentaba pasar desapercibido con sus compañeros pero en el confesionario iba de gracioso y hablaba mucho más. Cuando pasó todo lo de Lis se le vio el plumero, se lo pasó pipa criticándola junto a los demás. Una vez en la casa once, su actitud me está gustando aún menos: aquí sí que se ha destapado, pero para imponer su voluntad y ningunear a los que intentan llevarle la contraria. Es incapaz de aceptar que cada persona tiene una manera de pensar y no por ello sus ideas son menos válidas que las suyas.

El último en tener problemas con él ha sido Ángel. ¿No eran tan amigos en la casa espía? Si es que ya dije que cuando se crean unas supuestas amistades tan fuertes como para rechazar a alguien (Lis) hasta el punto de negarle la palabra, es que realmente esa amistad no es tan fuerte, y aquí se ha visto: no han tardado nada en discutir. Ángel fue a hablar con él porque ha visto cosas de su comportamiento que no le gustan (ahogar a la muñeca de Rebeca, ir contando lo que escuchó de la conversación entre Gerardo y Juan, etc.), ¿y qué encontró? Un Hans pagado de sí mismo, incapaz de ver más allá de sus narices, como decía Rebeca.

Los seguidores de los bonitos ponen verde a Ángel, pero para mí ha ganado puntos con su acción. Primero, porque se ha posicionado, no es tan neutral como parecía. Segundo, porque ha dicho las cosas a la cara aun sabiendo que no saldría bien parado. Tercero, porque opino igual que él en muchos de sus análisis (por ejemplo, al decir que la actitud de Indhira y Arturo deja bastante que desear). Creo que ha sido valiente al plantarle cara al Dios Hans y no hacerle la pelota a los bonitos por sistema, como habían hecho los espías que entraron antes que él. El antiguo grupo de los feos está siendo derrotado, pero me alegra que aún quede gente capaz de decir lo que piensa aunque por ello se tenga que meter con los favoritos.


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