Arturo y el cuento de la lechera.

Arturo, el primer favorito de este año, el que la primera semana prometía a una Pilarita desesperada que ganaría el concurso para que ninguno de los feos lo hiciera. No, los feos no ganarán, pero Arturo tampoco. Le ha pasado por delante la persona que menos peligrosa parecía: Indhira.

A mí Indhira no me gusta nada, como ya comenté. Es una concursante sosa, el único juego que da es acostándose con Arturo y volviendo en plan prepotente de la sala de expulsiones. Pero a pesar de ello tengo que reconocer que Arturo se ha equivocado con ella, la ha infravalorado, y la forma en que la trata a veces deja mucho que desear. Parece mentira que con su edad y experiencia no se dé cuenta de que la audiencia suele ponerse al lado de la víctima y que, por mucho que siempre se acaben reconciliando, las escenas de discusión en las que parece que él sólo la quiere para lo que la quiere siguen ahí y no le dejan en muy buen lugar. No me extrañaría nada que llegaran ambos a la final y todos acabaran sorprendidos de que el ganador no sea él, como ocurrió con Fran en GH2.

Y que conste que, a pesar de todo, dentro de lo malo prefiero que gane Arturo antes que Indhira. En la relación está actuando mal, pero al menos es un concursante que ha dado juego por sí mismo desde el principio y no se ha cortado al dar su opinión sobre los demás aunque eso le supusiera tener a gran parte de la casa en contra. Pero como ha cometido el error de considerarse ganador antes de serlo, no ganará. No sólo es su historia con Indhira: también se le está yendo de las manos la forma de hablar a sus compañeros. Al principio podía tener cierta gracia aquel “fuera, fuera” a Nagore, pero ahora que su grupo es mayoría creo que lo que toca es ser un poco humilde y no pretender dejar peor a los concursantes que ya están sentenciados. Tanto él como Indhira tienen que aprender mucho de Iván y Pepe: ambos concursantes también tuvieron a toda la casa en contra, pero al ser salvados una y otra vez por la audiencia no volvían con los humos que se traen estos dos. Por lo tanto, la excusa de que se lo creen porque tienen motivos para creérselo no me vale.


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