Belén Esteban: Una de cal y dos de arena (III)

No se si será por la presión de estar volando de programa en programa, porque repitamos que Belén es humana -y hasta yo estando cansado tengo un humor de perros-, o si por desgracia pueda ser una artimaña de la cadena con ese dichoso estrés que se traen con las audiencias, a Belén se le está empezando a ir todo de las manos -o así lo siento yo-.

La manera de Belén de enfocar el tema sobre la denuncia que María José Campanario quiere ponerle por injurias y amenazas no está siendo para nada adecuada. Sin ser la Campanario santo de mi devoción, no me queda otra que encogerme de hombros y pensar “¿Acaso lo que la Esteban está diciendo en plató no es amenazar?. ¿Es que no hay mejores maneras de reaccionar ante una cámara sobre un tema como este?. ¿Y por qué nadie le dice que se va a acabar metiendo en un berenjenal bastante feo si sigue así?”.

De lo ocurrido con Beatriz Trapote, periodista y pareja de Victor Janerio, hermano de Jesulín y compañero de Belén en ‘MQB’, solo puedo decir que ya es para tirar cohetes. Nunca me atrevería a decir quien lleva la razón o no en lo que a las historias privadas -o algo así como privadas- refiera. Pero, ¿acaso fue apropiado el “subidón” desmesurado de Belén?. Es que ni siquiera tenía que ver con el tema que estaban hablando. ¿Qué tiene que ver lo que pase en “Ambiciones” de puertas para adentro con la fiesta de cumpleaños de Victor Janeiro?. ¿Y por qué sus compañeros, de nuevo, no solo no le dicen nada, sino que además le apoyan en este tipo de prontos?.

Belén Esteban -y eso lo sabemos todos- va a ser siempre juzgada hasta por las veces que parpadea. A muchos les sigue provocando úlceras el hecho de que alguien “de la calle”, por haber sido pareja de un torero y haber tenido una hija con él, lleve diez años “viviendo del cuento”, llegando a ser una de las personas más famosas del país. Para mí, Belén es divertida, bruta, espontánea y bruta otra vez. Una increíble mezcla que me ha hecho pasar muchas horas de risas en el sofá. Y de verdad que me encantaría que volviera a ser aquella que iba a “su programa” a divertirse y no a cargar con la presión de esa fama que no hace otra que alienarle.


Escribe un comentario