
Una vez en su salsa, toda ella rodeada de flores, en habitaciones de ensueño con vistas que ni en las mejores fotos y recibida cual princesa de cuento, Lomana no podía evitar soñar despierta y en voz alta, “Soy una reinona, este es mi sitio. Yo de Marajá. Lo que pasa es que el príncipe heredero no me gusta mucho. Me gusta más el padre”. Y eso era algo más que cierto, pues momentos antes le había dedicado Carmen unos piropos al Maharaja, “Es usted fantástico y muy atractivo”.
Y Carmen pudo salir de compras. Y cuando salió de compras, saltaba como una niña en un concierto de Bisbal mientras aderezaba el momentos con sus frases, “Mira como voy, florida y hermosa. Estamos aquí como en la Verbena de la Paloma”.
Una vez de vuelta a palacio para la cena, Lomana bailó como una posesa a ritmo de esa música que le encanta, “Parece que vayan a salir cobras”.
Si hay una verdad en todo esto es que se puede ser pija y llevarlo bien. Pues me parece que es la primera pija auténtica de ser auténtica y no de ser pija de verdad, que de eso ya nos habíamos dado todos cuenta, que se pasea por nuestras televisiones y revistas.
Como no, Patiño y su lado más amargo, decía sentirse “anonadada con su forma de hablar y expresarse”. A lo que Carmen aprovechó para responderle, “Yo también me quedo anonadada cuando te veo a ti que te tomas tan en serio todos estos temas del corazón”. Eso va a ser que Carmen se preocupa también de esa vena siempre a punto de estallar tan característica de la Patiño.

Fuente: DEC



