Cobrar y no hablar (II)

chayoantonio

Que María no hablase de su sobrino, ni bien ni mal, era normal, pues siempre ha preferido dejar en casa lo que es de casa. Incluso, cuando parecía que se le iba a escapar algo, corregía al instante con un “A tí te lo voy a contar!”, provocando risas tanto en el público como en los mismos colaboradores del programa.

Llegaba el momento de hacerle ver unas imágenes en las que, una de sus “compañeras” de profesión, Charo Reina, no solo ponía en duda su credibilidad como persona, sino que también aprovechaba para dejar caer algún que otro calificativo no del todo agradable contra la entrevistada. ¿Aprovechó María su momento para replicar y devolver la pelota a esa “compañera”?… pues tampoco. La artista se limitaba a revocar el argumento de esta otra señora, sin acusarle de mentir, pero restándole importancia y valor a una acusación que consideró exagerada.

Entonces queda claro que María de Monte no es una mujer de conflictos vista al público. Eso es algo que le honra y dice mucho en su favor. Entonces, y como ejemplo perfecto de discreción que es, no me queda otra que preguntar, por qué narices cuentan con ella en esos programas donde su carrera musical solo ocupará el 20% de una entrevista. Y esto no es una crítica destructiva hacia la imagen de María del Monte, pues creo que dejo bien clara mi posición a favor de su comportamiento en este tipo de programas. Esta es una crítica hacia los programas que invierten dinero en entrevistas absolutamente imposibles.


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