Ejemplo de superación.

Siempre me ha parecido admirable que personas con algún tipo de discapacidad se presenten a concursos como GH y nos demuestren a todos que son capaces de hacer vida normal. Creo que se puede aprender mucho de ellos, de su fortaleza a pesar del mal trago que les ha tocado vivir. Además, me parece positivo que el programa los acepte: así el conjunto de concursantes refleja un poco mejor todo lo que hay en la sociedad.

En esta edición, el concursante discapacitado es Iván Toscano, que va en silla de ruedas desde que tuvo un accidente de moto con dieciséis años. Independientemente de que con el paso de los días nos caiga mejor o peor, sólo por haber tenido el valor de entrar en GH ya se merece un aplauso. Le deseo desde aquí que le vaya muy bien en esta aventura.

La parte negativa de tener a un concursante que destaque por un problema es que siempre se dice que podría acabar ganando por pena. Sin embargo, con los antecedentes que tenemos creo que no debemos hacer caso de estas habladurías. Sólo hay que fijarse en Ángela de GH9, la concursante ciega: fue expulsada en su primera nominación y con el mayor porcentaje de toda la edición. Esto demuestra que, a pesar de que al principio pueden despertar la compasión del espectador, con el paso de las semanas necesitan algo más para convencerlo. Por lo tanto, la competición es justa.


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