
Parece que después de todo lo que ha estado corriendo por ahí acerca de las condiciones de Marichalar para firmar el divorcio se podría haber arreglado y que sea cuestión de horas o pocos días que la Infanta Elena y Jaime terminen con todo esto.
Según informan en ‘elmundo.es’, los abogados de ambas partes se encuentran terminando de resolver unos últimos puntos con los que solo faltaría que tanto una parte como otra estuvieran de acuerdo, consiguiendo de esta manera que todo este periplo de dos años llegase a su fin.
Aunque los expertos indican que la solución no es divorcio, ya que al pertenecer la Infanta a una monarquía católica y haberse casado por la Iglesia, su nueva condición de divorciada no le permitiría rehacer su vida dentro de la doctrina católica: “Un divorcio y posterior matrimonio civil la pondría de cara a la Iglesia en situación de concubinato, lo cual le impediría, por ejemplo, recibir la comunión. Para la doctrina católica, el matrimonio sigue siendo un sacramento indisoluble y, por tanto, no se puede romper”. Así que queda claro que tendrían que recurrir también a solicitar esa nulidad matrimonial que tan de moda está.
Este diario aprovecha para hablar acerca de la “intoxicación” que este proceso a sufrido con la información de las supuestas condiciones de Marichalar, mostrando a un Jaime muy diferente, y de el que dicen que es muy querido por la Familia Real, dejando bien claro también que su posición económica es lo suficientemente desahogada como para no haber solicitado ningun dinero en el acuerdo.
Fuente: El mundo



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