
(Y después de una Nochebuena demasiado movida y estresada, regreso a mis teclas que, parece ser, son las únicas normales en este mundo. Me disculpan, por favor, por estos días de ausencia.)
El viernes pasado, y tras un año y medio de insultos y descalificaciones, Belén Esteban y Jaime Peñafiel, atacada y atacante, se veían las caras frente a frente en el plató de ‘Sálvame Deluxe’.
Para los que no conozcan la historia, el señor Peñafiel, hombre culto y de palabra fácil, una vez adentrado en el mundo del corazón, desde el programa de la misma cadena, ‘Está pasando’, se dedicó a insultar e insinuar la posible veracidad de diversos rumores por todos conocidos, siempre con su dulce tono de voz y sus frases tan bien elaboradas, acerca de la de San Blas.
Peñafiel se dedicó a jugar a ese juego que dice no gustarle, pues habló de cada gesto y momento de la vida de la Esteban, hija y marido incluidos, siempre procurando tirar por los suelos la imagen, ya no solo de persona, sino también de madre, sin preocuparle lo que la familia de esta pudiera llegar a sufrir. Frases como “Si mi madre me viera comentar la boda de esta señora, se moriría”, eran lanzadas a diario por el periodista contra la ahora co-presentadora de ‘Sálvame’.
Fuente: Sálvame


