
Lo que hay que leer, está bien que haya gente que quiera pujar por el guante de Michael Jackson, la ropa usada de Megan Fox (o la de Miley Cyrus) o hasta el cabello de Elvis, pero ¿quién en su sano juicio pujaría por la jeringa que mató a Michael Jackson?
Sí, aquella que usó el doctor Conrad Murray para suministrarle propofol. Pues me llamarán conservador, pero eso es ya demasiado morbo — y del malo.
Por ahora la subasta se encuentra solamente en planes, pero los encargados esperan poder realizarla cuando se cumpla el primer aniversario de la muerte del cantante y sacar con ella una ganancia de 4 millones de dólares aproximadamente, nada más.
¿Y qué piensa la familia del difunto rey del pop? Pues no ha de estar nada contenta, eso seguro, y ya han dicho que están planeando tomar todas las medidas necesarias para impedir que se saque provecho del cantante (porque sólo ellos pueden, dicen por ahí). Ya veremos de aquí a junio si los interesados pueden realizar la subasta o no, mientras tanto lo único que puedo soltar es un “¿en qué pensaban?”.



