La Pantoja invita a un concierto a un azafato a cambio de dejarle fumar en el avión

pantoja

Si señor… con todo su… corazón!.

Para que están las leyes sino para saltártelas. Pero claro… los humanitos comunes como nosotros nos tenemos que conformar con jugar con fuego a riesgo de que te caiga la gran tromba encima. Pero para eso Isabel Pantoja, señorona por excelencia española, para hacer lo que le de la gana, donde le de la gana y cuando le de la gana.

Lydia Lozano cuenta desde su blog (eres grande, Lydia!), como la Pantoja, al volver después de una gran temporada en México, mientras los azafatos hacían las indicaciones de emergencia en el avión en el que viajaba junto a su asistente personal, la señora se empezaba a poner nerviosa mientras se agarraba a su medalla a lo que, una vez todos los azafatos en sus labores, le preguntó a uno, “Niño, ¿el comandante fuma?”, a lo que “el niño” con cara de poker respondió que no. Ella, y sin dudarlo, le dijo “Pues yo necesito fumar, que estoy muy nerviosa”, a lo que acto siguiente sacó su cigarrillo y se puso a fumar en su asiento de clase preferente sin ningún tipo de problema. Al terminarlo, metió la colilla en un vaso de plástico con agua y se lo dio al azafato (toma ya!!!).

Al rato, Pantoja, volvió a la carga con el pobre azafato y le pidió una tila. Mientras se la traían, Isabel, como si de un mantra se tratase no dejaba de repetir “necesito fumar, necesito fumar”. Una vez con la tila en la mano, y después del primer sorbo dijo, “Niño, ¡¡esto no es tila, es una manzanilla!! La tila para los nervios, la manzanilla para el estómago”, a lo que el azafato le dijo con todo respeto (y pacienciaaaaaaa!!) que no tenían tila, momento idóneo para la señora para repetir que necesitaba fumar. El chico, muy profesional, le dijo que estaba prohibido. Pero ella, se levantó, y como si de una niñata malcriada se tratara, se metió en el aseo del avión y allí se puso a fumar, con su obvia saltada de alarmas y de la que, al parecer, el comandante no llegó a darse cuenta (he ahí las ventajas para la señora de volar en una compañía nacional). Cuando salió del aseo, le dijo al azafato, “Niño, que te invito a mi próximo concierto”. Una vez en tierra, salió del avión y NADIE le dijo nada acerca de su comportamiento de niñata.

Pues muy mal, Pantoja. Tan señora para quejarse de todo y tan cría para cumplir unas simples normas.

Fuente: Lydia Lozano


Escribe un comentario