Marichalar, el bueno y el malo de una misma película

jaime

No tienen que ser fácil pasar a ser parte de la Familia Real, sobre todo cuando tienes que adaptar toda una vida a esa nueva posición social, aunque mucha gente daría años de su vida a cambio de toda esa nueva capa nueva de chapa y pintura, ya que eso de “aparentar” es un vicio conocido de mucha gente.

No tenía yo la más mínima idea de la nueva licenciatura en ciencias económicas que le cayó a Jaime de Marichalar cuando él no era universitario y se hacía pública su relación con la Infanta Elena. Yo soy el primero que adorna su curriculum a la hora de buscar trabajo, pero tengo que reconocer que eso de que te llueva un título por ser “novio de” tiene que ser mucho más comodo… sobre todo si con el título, y tras la boda, continua la lluvia con formar parte de consejos de admistración de importantes empresas, presidir fundaciones y ser la Star de cada reunión social que por allí se celebrara. Yo también hubiera sentido ese subidón y seguramente me hubiese dejado llevar por tan dulce corriente.

Pero tan buena era la cosa que la aparición de los buitres se tornaba inminente. Gente que le bailaban el agua, le reían los chistes y soportaban las nuevas excentricidades de el nuevo duque, todo a cambio de estar un poco más cerca de la Familia Real. Estos buitres aguantaban llamadas de madrugada donde Jaime contaba chistes, ellos reían y luego criticaban por detrás “su falta de educación por molestar a esas horas”. Los mismos que recibían tarjetones firmados con tinta verde y se reían por lo original de la explicación, “utilizaba el color como representación del acrónimo Viva El Rey De España (V.E.R.D.E)”, reían delante de él y por detrás se burlaban pensando que era una tontería.

Y claro, ahora con el divorcio, esos buitres han volado y al todavía duque solo le quedan sus cercanos de verdad. Algunos dicen que las condiciones a la Infanta son excesivas, que quiere un título, una seguridad laboral y unos privilegios que estarían fuera de todo convenido, y otros dicen que lo que Jaime pide, que lo está pasando tan mal con su enfermedad, es simplemente lo que le corresponde.

Y yo, que lo he visto todo desde fuera como espectador, siento que la verdad es la primera, que no quiere perder su estatus, ya que eso es lo único que parece importarle desde que empezase a nadar en las cálidas aguas de la fama.

Fuente: Vanitatis


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