Unos hablan y otros disfrutan.

Después de ver los primeros resúmenes, parece que hay una diferencia clara en el comportamiento de los habitantes de ambas casas. En la casa 11 pasan bastante rato en el jacuzzi, no tienen conversaciones demasiado profundas y parecen más un grupo de amigos con ganas de juerga que un grupo que se acaba de conocer. A excepción de Pilar, que parece que ha tenido un bajón desde el pasado domingo y ahora se la ve menos integrada. Si al principio pensé que sus compañeros no la nominarían la primera semana, ahora tengo mis dudas, aunque me gustaría que siguiera (entre tantos jóvenes alocados está bien que haya alguien diferente).

No sé si se debe al hecho de que son menos gente, que no son tan jóvenes como algunos de sus compañeros, o sencillamente que tienen otra forma de ser, pero los concursantes de la casa espía se ven diferentes. Ellos han hablado más, comparten impresiones sobre el programa y sus compañeros, y no tienen ni un ápice de la locura que inunda la casa vecina. En definitiva, parecen gente más normal, como ellos mismos señalan al decir que en la otra casa hay muchos modelos y muchos gritos.

Es probable que con el tiempo mis impresiones sobre los concursantes de la casa 11 cambien, pero creo que el vínculo que se está creando entre los espías se mantendrá cuando pasen a formar parte de la casa 11. De momento, tanto por los juegos del programa como por la forma de ser de ellos, parece que todo el interés se centra en la casa espía.


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