‘ACORRALADOS’: Cuestiones de comida

Mientras los demás trabajan, Úrsula y Blanca se preparan tortitas.

Que el cincuenta por ciento de la paz de la casona gira en torno a la comida no es ningún secreto. Debe ser que el despelleje que todos se traen con todos les acaba por producir el doble de hambre que un duro día de trabajo. Y es que el despelleje es el despelleje y hasta la lengua más negra se acaba por cansar.

Debe de ser que hasta la organización del programa estaba hasta el soberano potorro –que últimamente suenan muchos potorros por allí entre tanta bronca- de aguantar gritos y gritos, que optó por plantearles un juego: una búsqueda del tesoro. Todos debían seguir una serie de pistas para reunir partes de un mapa. Una vez conseguido el mapa completo podrían encontrar en un punto indicado una dulce recompensa.

Qué hambre no tendrían que, sin haber reunido todas las partes del mapa, Nagore ya había dado con el premio. Una cesta de magdalenas y cacao. Una pena que la alegría durase apenas unos segundos. ¿Que por qué? Pues porque acabaron haciendo lo de siempre, pelearse por la comida. Que si repartirlo en el momento, que si fulanita no está, que si cabemos a tantas por cabeza, que si a mí me toca compartir… lo de siempre. No entiendo cómo no se cansan de tanto mosqueo.

Web: Acorralados


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