‘ACORRALADOS’: Entre mierdas y casi hombres

Leticia dijo a Brenda: "Yo a ti te beso donde haga falta."

De esas veces que mejor decir las cosas claras: Brenda lleva cuatro días sin cagar –explícito pero claro-. La rubia está que no puede con su cuerpo de la sensación de pesadez que le acompaña y, claro, eso le afecta al carácter. Si ya la niña gritaba, imagínate ahora. Sólo le falta pronunciar algunas palabras del revés para dar el pego como niña poseída. Blanca le ha dado a tomar un laxante casero. Ahora nos falta saber si la niña se nos ha ido de baretas o no.

Seguimos con más mierda –así, en frío-. Los acorralados han tenido que ir a una vaquería a recoger 150 kilos de excrementos para abonar el huerto. Arcadas, toses y hociquillos arrugados es lo único que hemos podido ver mientras sólo algunos –pues el resto hacían como que vomitaban y tal- arrastraban cantidades ingentes de mierda. Un espectáculo no apto para estómagos sensibles.

Después de cargar con toda la mierda, ahora tocaba celebrarlo y agarrarse una buena mierda –qué chispa más desagradable que tengo hoy, ¿verdad?- El patrón de la casona les premió con buena de sidra y licor de avellana, consiguiendo que todo el mundo el casona perdiera los papeles, la vergüenza y hasta los calzoncillos, aunque fuese a tirones. Todos se revolcaron con todos y hasta Leticia, que no puede ir más caliente, acabó comprobando a qué sabía la tráquea de Brenda. ¿Hubo fiesta sexual? Pues no. Y es que parece que el sector masculino de la casona tiene cada vez menos fuerza… y de ganas ya ni hablemos… pues parecen casi hombres made in Sodoma y Pedorra.

Web: Acorralados


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