‘ACORRALADOS’: Ese monstruo llamado Brenda

Brenda ha descubierto que fregar platos "le mola".

Me encanta. No lo puedo evitar. Me encanta. Cada cabronada –porque no hay otra manera de catalogar cada una de sus hazañas- que realiza consigue superar a la anterior. Brenda, que ya dijo el primer día, con la granja recién pisada, que no quería estar allí ni un minuto más, y viendo que el público no está por la labor de echarle, ha decidido seguir adelante con cada cabezonada que se le cruce, aunque rueden las cabezas de los demás. Brenda se regocija de cada robo, cada mala contestación, cada insulto… incluso de cada fallo de ella misma. Quizás sea ese punto el que consigue que me vuelque más por el lado del humor que por el de la desesperación, pues no tiene que ser fácil vivir con esta chica y a las imágenes me remito.

Brenda ha conseguido por fin que echarse a toda la casa encima. Es vox populi el hecho de que sólo el capataz y su ayudante pueden subir al piso de arriba de la casona, ¿verdad? Pues no. Brenda quería un huevo y se pasó la orden por el arco del triunfo aun a sabiendas de que todos pagarían por ello. Pero claro… a ella ya le pillaría con la panza llena, acción que le ayudaría a hacer mejor oídos sordos, algo que ella domina lo más bien.

Conclusión: la organización ha inhabilitado el dormitorio con todo lo que se encuentra en él. O sea… que nadie dormirá en su colchón y todos se tendrán que quedar a dormir en la cocina, en el suelo. ¿Acaso piensas que Brenda se siente mal por esto? Qué va. Aquí mi amiga tiene un master en mandar a tomar por culo a todo el mundo. Y de verdad que lo siento… pero me estoy divirtiendo a más no poder.

Web: Acorralados


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