‘ACORRALADOS’: Sofía Cristo se amolda a la vida en la casona

Sofía Cristo volvió de su tarea con las cestas cargadas hasta arriba de comida.

Claro, que ella juega con ventaja. No hay nada como estar enamorada para que cualquier tarea o impedimento que se te ponga por delante sea de lo más fácil de superar. Los mensajes del patrón pueden llegar a cualquier hora, aunque no haya amanecido, Sofía lo recibe feliz de la vida y lo lee a sus polluelos –y a las urracas también, que son muchas por allí dentro- como si de una madre se tratara.

La presencia de Nagore en la casona casi ni se nota. De repente no hay gritos, ni niñas poseídas que hablan de “joder ojetes” ni nada por estilo. Nagore está todo el tiempo pendiente de su reina y de sus besos… y con eso ya tiene bastante.

Además, la visita de Sofía no sólo ha significado buenas noticias para Nagore. En una de las tareas mandadas por el patrón, Sofía tuvo que ir a casa de los vecinos para cambiar unos litros de leche de la vaca por lo que los vecinos quisieran darle. Debió ser que los vecinos trafican con la leche o algo por el estilo, pues Sofía volvió con las cestas bien llenas de comida y de bebida. Sidra, vino, legumbres, chorizo, tarta… y un sabroso etcétera. Ahora, claro está, están todos con las orejas levantadas por si acaso vuelven a aparecer “ladronas” en la casona. El Dioni ha sido el primero en advertir en público que piensa comerse todo sin ningún tipo de miramiento, no vaya a ser que alguien robe algo.

Web: Acorralados


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