‘ACORRALADOS’: Un hórreo lleno de tristes

Úrsula y Nagore consuelan a Raquel y Blanca.

Cojamos un hórreo. Introduzcamos en él a tres personas con problemas de “bocachanclismo” y zarandeémoslo hasta conseguir una pulpa uniforme, compacta. Si el zarandeo ha sido el indicado podréis degustar los sabores de de la Franca, Bollo y de Borbón en su punto justo. De no haber mezclado todo en su justa medida, seguramente aparecerán los tres nombrados un poco más atrás, cada uno llorando en una esquina como si de niños enfurruñados castigados sin recreo en el colegio se tratara.

Por un lado Liberto. El hombre de los buenos modos se rasgó directamente las vestiduras y se clavó un puñal en el corazón: Liberto se puso en huelga de hambre en pos de su verdad. Aquí mi primo no estaba dispuesto a soportar que se le acusara de tener la boca floja, algo que a fin de cuentas ha sido verdad y lo hemos visto todos, y se ha negado a probar un solo bocado. Cuarenta horas como cuarenta soles ha durado la huelga de hambre de Liberto.

Todo este histerismo ha acarreado una conversación más que seria con la otra parte de todo este asunto, Blanca. Liberto culpa a Blanca de inventarse las cosas y Blanca, con los pantalones caídos y el culo al fresco, no puede otra que llorar y no hacerse cargo de las acusaciones de aquel tan fino y educado. A ver, que Blanca es un desastre, eso ya lo sabemos, pero Liberto tiene una boca que ríete tú de un especial del ‘Pronto’. No se calla una.

La tercera afectada sí muestra un dolor con sentido. Como buena mujer de su casa y madre que es, le pesa no haber sido el ejemplo que debería haber sido para sus hijos en televisión. Raquel llora por haber sido castigada por haber mentido a la organización y piensa que eso puede llegar a tener represalias con sus hijos en el colegio. Entiendo a Raquel, pero también entiendo que quizás exagere un poco. Vale que los niños de hoy, más que niños, muchos parecen gremlins tras haberse hartado a cochifrito en plena madrugada, pero eso no quita que esa preocupación sea un poco autotorturarse. Démosle un voto de confianza a esos gremlins, que lo mismo estás sufriendo por nada, mujer.

Por cierto, que los del hórreo ya han vuelto a la casona. Menos mal. Eso ya casi parecía un entierro.

Web: Acorralados


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