Bertín Osborne entrevista a Fran Rivera

Entrevista a Fran Rivera

Bertín Osborne ha entrevistado a Fran Rivera en la segunda entrega de “Mi casa es la tuya”. Una entrevista llena de recuerdos, que parten de la casa familiar que el torero tiene en Ronda, Málaga. Allí recordaría su infancia, su gente y como no, a sus padres. Unas paredes que esconden numerosas historias y que Fran ha querido compartir con toda la audiencia.

Una audiencia que no ha defraudado y es que, la primera entrega de este nuevo programa de Bertín, no tuvo la aceptación esperada. Para quien diga que las segundas partes nunca fueron buenas, aquí se nota que no siempre es así ya que el programa ha conseguido más del 21% de la audiencia, consolidándose como líder de la noche.

Bertín Osborne y su mujer Fabiola llegan a la casa de Ronda, con la duda de si llamar a su entrevistado Fran o Francisco. Una vez allí, Fran y su mujer Lourdes reciben a la pareja y les explica un poco la esencia de la casa. Una casa que perteneció al bisabuelo de Fran y en la que también nació su abuelo. Además, comenta que en uno de los jardines están los restos de Orson Welles, ya que era muy amigo de Antonio Ordoñez.

Una vez en el interior de la casa, comienzan recordando la grave cogida que sufrió en Huesca, poco antes de que naciera su hija Carmen. Una herida grave que pudo ser tratada a tiempo y que como el torero cuenta: “Lourdes tuvo a nuestra hija por parto natural y yo por cesárea”. A raíz de esto sale el tema de la muerte de Paquirri, que Fran reconoce acordarse mucho de él.

Al igual que de su madre, de quien se separó un poco durante un tiempo debido a sus adicciones. “Cuando la cocaína entra en una casa, hace un daño brutal”. Habla de Carmina Ordoñez como una madre estricta y una mujer de gran corazón que siempre comentaba que no iba a llegar a los 50 años. Uno de los momentos más divertidos de la noche llega cuando entrevistado y entrevistador tienen que preparar la comida. A Fran Rivera eso de cocinar no se da nada bien y Bertín no tiene otro remedio que ofrecer unas patatas un tanto churruscadas y sin sal.


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