Breaking Amish: madres y abuelos aparecen en Nueva York

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Eso no es una buena señal. Lo último que te esperas cuando has dejado a tu familia en el campo para largarte a la gran ciudad, a descubrir todo aquello que no te han dejado conocer durante toda tu vida, es ver a tu familia aparecer por la puerta del hotel para decirte: “Tú te vienes conmigo de vuelta… y ahora”.

Por un lado teníamos al famoso abuelo de Rebecca, ese que salía corriendo al verla en el primer programa. Por otro teníamos a la madre de Abe, la otra que también dijo lo de “si te vas, no vuelvas”. Aunque la estampa, por el lado de Abe, resultaba de lo más graciosa. La madre sentada en la habitación del hotel, Abe sentado en su cama y Jeremiah tumbado en la suya como si viese un partido de tenis. Abe acababa llevándose a su madre a tomar un café y charlar con algo más de calma. Sus palabras con su madre fueron: “Necesito terminar lo que he empezado”.

El caso de Rebecca fue el mismo, sólo que el abuelo no se dejó filmar y la conversación con su nieta fue privada. Casi parecía que el abuelo se fuese a llevar a la niña colgada de un hombro, pero no. Rebecca se quedó en Nueva York y su abuelo se volvió al campo sin nieta.

Más información – Breaking Amish: primeras impresiones del grupo (II)


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