Breaking Amish: sorpresas inesperadas de última hora

Breaking Amish

Penúltimo capítulo de la primera temporada de ‘Breaking Amish’ y esto tiene pinta de terminar de cualquier modo menos bien. Al final, y como siempre, resulta que ni los buenos eran tan buenos y ni los malos, tan malos. Pero vayamos por partes. Abe estaba más que decidido a pedirle matrimonio a Rebecca. Ya con el anillo comprado, Abe se llevó a Rebecca a la playa. Allí se bañaron por primera vez en el mar y Rebecca se encontraba con una proposición escrita en la arena. Hasta aquí todo genial. Rebecca aceptó y Abe volvió a su casa más ancho que largo para informar a su madre sobre sus intenciones de casarse. Pero su madre le tenía otra noticia mucho mejor: Rebecca ya estaba casada y además con otro amish, por lo que si esa boda salía adelante, Abe debería abandonar a su familia para siempre.

Sabrina por fin conoció a su padre biológico y a su abuela. Todos se alegraron mucho de poder verse y hablar. La abuela de Sabrina estaba muy enferma. Las reacciones del padre eran tímidas -normal, teniendo en cuenta la situación y las cámaras-, pero no hubo silencios incómodos. Sabrina se encontró con una habitación toda llena de fotos de ella. Sus padres adoptivos habían estado mandando fotos a su familia biológica. Ahora, lo que le extrañaba, era que sus padres adoptivos no le hubiesen dicho nada a ella sobre haber mantenido el contacto con su familia biológica sin haberle dicho nada a ella.

A Kate la habíamos dejado llorando en la escalera del hotel después de que Sabrina se hubiese largado a la habitación de los chicos tras haberle acusado de comportamientos extraños durante la noche e incluso de haberle “echado algo en la copa”. Al final resultó que nadie había echado nada en la copa de nadie, que no había rastros de grabaciones hechas de madrugada que culpasen a Kate de nada y que todo estaba organizado por Sabrina con la única intención de mudarse a la habitación de los chicos para estar cerca de Jeremiah. Pero no todo iba a ser malo para Kate. A la agencia de modelos les gustó la sesión de fotos y le han ofrecido su primer contrato. Kate deberá quedarse en Nueva York viviendo en un apartamento con otras modelos y pasar un periodo de prueba. Bueno… algo es algo.


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