Breaking Amish: ¿un restaurante mexicano chino?

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Rebecca y Abe ya están listos para comer. Aunque hay algo que no termina de cuadrar en todo esto. Esos gatos dorados moviendo la patita, todas esas letras chinas por todos lados, ese camarero chino con acento chino y que no deja de recomendar el pollo al estilo chino… ¿es que nadie va a traer nachos o es que el taxista ha pasado de lo de “llévenos al mejor restaurante mexicano de la ciudad” y nos ha traído a un restaurante chino?

Pues eso va a ser. Al final, tantas señales seguidas sólo podían significar una cosa: estaban en un restaurante chino. Y, bueno… ya que estaban allí sería una pena no aprovechar el momento y descubrir la comida china. El pollo, el cerdo agridulce, las sopas, los fideos chinos, ¿existe alguien en el mundo que no se vuelva loco con la comida china?

Al final la comida china sí que entra en el grupo de ‘aceptados’ de estos dos amish. Después de la mala experiencia con el sushi era normal que estuviesen un poco reticentes a la hora de probar más platos servidos por asiáticos. Pero esta comida ya era otra cosa, esto sí estaba bueno. Esperemos que la cita termine en beso.

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