‘Campamento de verano’: Lucía mala, Lucía buena (II)

Campamento de verano

Nunca he leído un libro de Lucía Etxebarría. Incluso he de decir que los únicos libros que he leído en mi vida eran todos de Stephen King y Clive Barker. De la Etxebarría sólo conozco lo que he visto por televisión: sus premios, alguna entrevista con la que he podido estar más o menos de acuerdo… lo normal. Entonces con esto creo que queda claro que mi defensa se basa sola y exclusivamente a lo que respecta al concurso.

Esta mujer puede ser insoportable, sobreactuada en sus berrinches, lo que sea… pero en el momento en el que el resto de compañeros recurren al insulto ante una falta de argumentos a la hora de discutir, o se entretienen montando el papelón de su vida con la sirena del megáfono y liándose a patada limpia con la cabaña en la que Lucía estaba, comprenderéis que, en el caso de tener razón en alguno de sus motivos, creo que es normal que la acaben por perder del todo.

La clase de una persona no sólo se mide por su cultura, sus estudios y demás. Si se midiera sólo por eso, yo estaría en lo más bajo de la lista. Y me parece que Lucía Etxebarría demostró muy bien su valía al responder a la pregunta de Kiko Hernández sobre si su cabeza marchaba a pilas o a carbón. La pregunta no pudo ser más pedante, todo además añadiéndole la sarta de chorradas que llevaba soltando por la boca durante toda la noche. Pero Lucía respondió con naturalidad y hasta le felicitó por la pregunta. Muestra más evidente y fácil que esa de clase no hay.

Más información – ‘Campamento de verano’: Lucía mala, Lucía buena (I)
Fuente – Campamento de verano
Foto – Telecinco


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