‘Campamento de verano’: Montalvo no, pero Montalvo sí (I)

Campamento de verano

Es que no sé ni por dónde empezar. Dadme un minuto, me pimplo media botella de whisky -la otra media me la guardo para la merienda- y así disparo en condiciones. (…) Ahora sí, ya estoy preparado. “¡Os quiero a todos, sois mis hermanos!” -bien, sí que estoy listo del todo-.

Esto del ‘Campamento de verano’ ha sido lo más surrealista que he visto en todos mis años de televisión, y os habla alguien que tiene el mismo hueco del sofá de Homer Simpson -y no es coña-. Primero fueron todos esos momentos en los que los guionistas parecían ir funcionando sobre la marcha del mismísimo programa. Eso no es ni malo, ni bueno… sólo estresante. Las primeras semanas vimos unas trescientas caras de poker tanto en Joaquín como en Sonia, aunque luego fueron saliendo al paso cada vez más rápido. No hay mal que por bien no venga, ¿no?

Luego vinieron todos los follones de Lucía Etxebarría, las denuncias, el baño de chocolate a Noemí y la retirada de anunciantes. Parecía como si la opción elegida por la organización del programa para su desarrollo hubiese sido la vía de la polémica a nivel extremo. Obviamente no les ha ido mal del todo cuando el programa ha llegado hasta el final, y eso, en los tiempos en los que estamos, en los que vemos cómo los programas desaparecen a golpe de hacha sin ningún tipo de pudor, ha de significar algo.

Más información – ‘Campamento de verano’: habemus semifinal
Fuente – Campamento de verano
Foto – Telecinco


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