‘EL CAMPAMENTO’: Graduación de la segunda temporada

Iván perdona a su madre y la recibe entre lágrimas.

Que no se diga que nuestros pequeños orcos no tienen sentimientos, que allí lloró hasta el tato, oiga. Iván, Alberto, Desy y Manuel se han despedido del campamento y sus monitores entre lágrimas y risas. ¿Quedó alguien por llorar? Nadie. Hasta más de un monitor se quedó con los ojos brillosos con alguna de las despedidas.

Al igual que en la primera temporada, todos los chicos dejaron mensajes por todo el campamento, escritos en las mesas, en las sillas, en todos lados, grabados en vídeo, enviando besos a esos a los que habían dado más de un quebradero de cabeza y a los que ahora contaban sus nuevos objetivos y les daban las gracias por mostrarles que las cosas realmente sí podían cambiar para bien.

Si bien todos, y digo todos, incluso los que no están, merecen su palmada en la espalda y su pulgar levantado, quizás en este momento saco a destacar a Iván, el que ha sido para mí el cambio más difícil de todo el campamento. Si bien Iván no ha sido especialmente problemático en estas tres semanas, sí que se ha mostrado totalmente reacio a lo que retomar la relación con su familia, y en especial con su madre, refería. Pero no, Iván lo consiguió y pudimos verle abrazado a una madre totalmente abatida. Aunque si algo me pudo gustar más fue verle abrazar a Sonia con toda la fuerza posible. Sonia, para mí, se lleva la medalla de esta edición por cada palabra que ha salido de su boca. Un diez para ella.

Web: EC


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