‘EL CAMPAMENTO’: Tanto descontrol me huele sobreactuado

Pedro García Aguado vuelve a la carga con su campamento esta vez en Almería.

No es normal que te lleves a un campamento a ocho orcos que sólo saben destrozar cada cosa que se les cruza y presumir de toda la droga que consumen a diario y que luego por las noches los dejes bajo la supervisión de una sola persona que lo único que hace es nada… por mucha pinta de gorila que tenga.

Este segundo campamento de Pedro García Aguado viene presentado con unas gotas más de reality show y un buen puñado menos de realidad. No dudo de la violencia y el poco control de los chicos, pues se aprecia fácilmente hasta donde son capaces de llegar, aunque las imágenes grabadas en sus casas apesten a sobreactuado. Después de dos programas sólo hemos visto a un grupo de ochos chicas y chicos hacer lo que les da la gana, soltar el abecedario en tacos del derecho y del revés y a los monitores actuar como si fuese una película y no hubiese cámaras.

¿De qué te sirve amenazar con castigar a alguien por no cumplir las normas si cuando los castigas, el castigo es una mierda –limpiar una playa- y además se niegan a hacerlo? O realmente alguien no termina de entender que ese camino no es el adecuado con según qué tipo de gente o yo me he vuelto inhumano e insensible.

Web: EC


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