Geordie Shore: no más favoritismos, queremos castigos

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Por fin. Esto ya olía a perro muerto. No era normal que Scott se fuese de rositas cada vez que destrozara la casa y que el resto se tuviera que quedar encerrado en un hotel por tres días por gritarse con alguien en una discoteca. Lo de Scott ya cantaba a favoritismo desde hacía meses, de mucho antes de llegar a Australia.

Holly fue la última en mezclar cielo y tierra a base de gritos por el trato de favor con el gigante de ojos claros. Esos gritos vinieron la misma noche que Charlotte estuvo rompiendo a patadas el armario de las chicas, así que la organización del programa decidió hacer un ‘3×1’ llevándose a Holly por chillona, a Charlotte por las patadas y a Scott por todo lo demás y encerrarlos en un hotel hasta que se les pasara el cabreo.

Casi daban hasta penilla. Scott, con su energía de cachorro mal domado, Holly, con todo su pelazo azul y Charlotte sobria, los tres tumbados en la misma cama quejándose del aburrimiento y sin saber dónde estarían los demás. ¿Me parece justo el castigo? Pues no, sobre todo por Holly. Lo que ella dijo era vox populi en la casa y además no tiró, ni pateó, ni rompió nada -al menos que se viera-, pero bueno… nos quedaremos con lo bueno: Scott por fin recibió su castigo.

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