‘Geordie Shore’: Unas joyas que ni las de la corona

No hay nada como buscar a un grupo de chicos y chicas de entre dieciocho y veinticinco años, con las hormonas bien alteradas, desinhibidos –sobre todo eso-, que presuman de no haber movido un músculo en su vida a no ser que haya sido en el gym o en un bar levantando un baso –uno se presentaba diciendo que el trabajo más duro que había hecho en su vida había sido “peinarse”-, llenarles una casa de alcohol, vaciarla de padres y decirles “estás saliendo en la tele” para que todos acaben sacando el orco que llevan dentro.

He de reconocer que ha sido divertido verles. Hasta diré que no hace demasiado tiempo –otra vez me siento viejo- yo hacía las mismas monerías, solo que sin cámaras delante y sin pensar en que medio mundo me había visto disfrutar de uno de esos momentos “ay-no-me-acuerdo-de-nada”.

No puedo evitar lo de ponerme el pellejo de los padres. Mi hijo, un futuro bala perdida de cejas depiladas y, mi hijita, dulce pendón que se define a sí misma como una “auténtica guarra” van camino de una casa en la que no hay más normas que las que ellos se pongan y en la que les van a proveer de todo lo que necesiten. Yo no podría estar más contento, claro. Sobre todo cuando ves el primer capítulo y, a los veinte minutos, ya tienes a una chica tirada en suelo vomitando en plan “fin del mundo”.

Y lo mejor para los padres seguro que no ha sido ver a sus retoños hacer el ganso delante de medio mundo, no. Lo mejor es que lo volverán a hacer en una segunda temporada de ‘Geordie Shore’, la cual pienso ver, obviamente. En el fondo hasta me gusta.

Por cierto, que se lee en Twitter que Jay “me-depilo-las-cejas-con-compás” no estará en la segunda temporada.

Más información – Descubriendo ‘Geordie Shore’
Fuente – Geordie Shore
Foto – MTV


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