‘Geordie Shore’: Vicky y el armario tatuado

Geordie shore

Seguimos en Australia. Hay que ver que con la de veces que me he quejado de lo monótono de estos chicos, siempre con su “Sota-Caballo-Rey”, y lo entretenida que está resultando esta sexta temporada. Casi no me conozco, empezando sin quejarme.

Las cosas al otro lado del mundo siguen dando de qué hablar. Vicky no parece la misma de las temporadas anteriores. Al final va a ser verdad que se ha quitado a un muerto de encima con su historia con Ricci. El chico sería todo lo guapo que fuese, pero todavía me resuena en la cabeza aquel momento en el que Vicky no pudo broncearse porque el chico no quería que nadie viese a su hembra desnuda. Sólo le faltaba el garrote, el hueso en la cabeza y arrastrar a Vicky de un lado a otro de los pelos.

Cambiar semejante joya por el entrenador de los chicos del gimnasio sí que es todo un logro. ¡Agüita con el chulazo! Un armario de dos puertas todo tatuado que ha aceptado hacer visitas a domicilio con la única condición de que “las chicas hagan deporte”. Vicky anda como loca cada vez que el entrenador aparece… y no es para menos, oye. Los chicos convencieron al entrenador para salir con todos una noche, pero no apareció. Menos mal que en el avance del final se ve que Vicky acaba logrando su objetivo. Insisto: esta chica no parece la misma.

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