Ghost Adventures: la casa de David Oman (IV)

Ghost adventures

Una casa como la de David Oman no es fácil de “contaminar”, a no ser que el programa haya querido hacerlo. Una casa totalmente independiente, una zona tranquila, de noche… o has dejado todo un operativo para montarte tu propio Pasaje del Terror o en esa casa pasa algo de verdad. Los sonidos de pasos y los murmullos de gente hablando e incluso cantando estuvieron dando vueltas toda la noche.

Aquí viene la parte que siempre hace que me quede con ese sabor agridulce de siempre. Contamos con una historia plagada de fechas, nombres y apellidos específicos. Esta no es una investigación hecha a la aventura. Aquí tenemos fondo y del bueno. Cualquiera diría que al conectar la ‘spirit-box’ íbamos a escuchar vida y milagros de los fantasmas de Sharon Tate, Manson y todos los que allí murieron… pero no. Una voz de mujer saludó a uno de los del equipo: “Hola, Nick”. El resto fueron un cúmulo de malas sensaciones, de esas que no se ven en cámara y que tú tienes que creer a través de los rostros de los protagonistas del programa.

Nick fue arañado en el torso. Lanzaron la pregunta a la ‘spirit-box’ de quién había sido y una voz de mujer, diferente a la del saludo, como mucho más mayor, dijo: “Yo lo hice”. Yo, ¿pero quién? ¡Quién! Estamos haciendo una investigación en el lugar ideal para intentar sacar algún nombre y nos vamos con un Nick rodeado de orbes y exigiendo a Zak que fuese en su busca -un momento un poco cruel, por cierto-, un dolor de estómago extraño y con la misma información que cuando entramos. Pues no sé, me quedé con ganas de más.

Más información – Ghost Adventures: la casa de David Oman (III)


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