‘When Ghosts Attack’: producciones olvidables de ayer y hoy (V)

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Tres: el cierre de las historias. Creo que este fallo lo sufrirán muchos fans de estos programas. No hay peor coitus interruptus que el final del noventa por ciento de este tipo de programas. Empezar a verlos es caer en el error de pensar que estás viendo una película, y sobre todo cuando el programa está bien hecho. Si te sientas a ver una película siempre esperas un final, sea este bueno o malo. Pero estos programas se basan en historias supuestamente reales y las historias reales, como reales que son, no tienen por qué tener un “final” así dicho. No sé si me explico. ¿Cuántos sucesos han ocurrido en tu vida que puedas contar con créditos al principio y al final? Uno no se enfrenta a según qué problema con una sierra eléctrica, un coche con condensador de fluzo y una pistola láser. Las cosas ocurren y punto… y así es como las cuentan.

Entonces, cerrar este tipo de historias siempre es complicado. Cuando te encuentras en medio de toda la acción resulta que Pepita sale por patas de su casa y no vuelve a entrar en la vida. ¡Pero si llevamos sólo quince minutos de programas! ¿Es que no hay ningún exorcista o algo por estilo? Pues no, porque es una historia real y además tenemos otra para contarte después de la publicidad. Bueno… es una putada, pero es lícito. Pero lo malo de ‘When Ghosts Attack’ es que su fórmula tampoco es esa.

Más información – ‘When Ghosts Attack’: producciones olvidables de ayer y hoy (IV)


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