‘Gran Hermano catorce’: Gonzalo intenta controlar a Susana

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Qué pesado es este chico, ¿no? Ese afán de querer controlar cada movimiento de “su señora” -que ya hay que ser antigua para usar esa expresión- sólo le va a servir para una despedida definitiva esta misma noche. ¿Ese hombre no se da cuenta que tanta presión se ve igual de mal dentro que fuera de la casa? Por favor, que tenemos ya unos añitos como para repetir según qué patrones que hayamos podido vivir y sufrir hace equis años en los tiempos que ahora vivimos. Seamos más inteligentes que todo eso, por favor, repito.

Menos mal que Susana tiene boca y no se calla porque no le da la soberana gana. Ella habla con quien a ella le apetece, le pese a quien le pese. Y si se enfada, ya tiene dos trabajos: enfadarse y desenfadarse. Susana se lleva bien con Igor, punto y final. A mí Igor me cae como una patada en el hígado, pero una patada con un pie muy sucio y con las uñas larguísimas… y llenas de mierda. Imaginad cómo me cae Igor. Pero Susana me cae bien, y su relación con Igor no me condiciona para nada. Entonces su chico, creo yo, debería pensar igual, ¿no? Al final pasará lo que tiene que pasar y esta noche vendrán las lágrimas… o algo mucho peor… unas copas en ‘La Posada’ y que los gemelos pillen cacho con alguna fresca que no es Susana y luego vengan los arrepentimientos.

Más información – ‘Gran Hermano catorce’: las decepciones de Kristian
Fuente – Gran Hermano catorce
Foto – Telecinco


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