‘Gran Hermano catorce’: la guerra de la repesca (III)

GH catorce

Lo malo de todo esto es que, viendo cómo está el percal, no me extrañaría nada que los dos repescados de mañana fuesen Igor y Miriam. Personalmente no me gustaría que entrasen ninguno de los dos. Su historia me cargó tanto dentro y fuera de la casa que el mero pensamiento de encender la tele y seguir viéndoles me produce acidez. Prefiero el buenrollismo de medio pelo de Giuls, prefiero a Juan Carlos y sus besos de Judas, prefiero a Dodo y su… nada… porque no hace nada. Prefiero a cualquiera de ellos tres porque al menos no me huelen a truchada de montaje.

Si quisiera ver montajes encendería la televisión a mediodía y vería ‘Mujeres y Hombres y Viceversa’… pero no lo hago. Veo ‘Gran Hermano’ porque me gusta -me gustaba- su toque de realidad. Sus discusiones por tonterías transformadas en todo un mundo igual que hacemos todos con las chorradas que nos importan. Sus chismeríos, sus puñaladas a la espalda para luego negar que han dicho nada y que dos copas tontas les dejen con el culo al aire. Lo que de verdad pasa en una convivencia. Pero este año no veo eso, veo marionetas y eso no me gusta.

Más información – ‘Gran Hermano catorce’: la guerra de la repesca (II)
Fuente – Gran Hermano catorce
Foto – Telecinco


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