‘Gran Hermano catorce’: llegando al final esperado (II)

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Ojalá veamos ganar esta noche a Desireé

Momentos como la expulsión de Danny, que ni él se creía las estupideces que él sólo soltaba por la boca, tanto en la casa como en el plató con Mercedes. Eso sí fue creíble. Pero luego llegó todo el maremoto de Igor y Miriam, donde todo parecía que les llovieran las oportunidades para meterse mano para luego darles no un contacto con el exterior… sino dos. Humillante. Y, repito, todo esto empieza cuando los concursantes juegan con fuego, ya que nadie del equipo le agarró la mano a Miriam y se la metió en el calzón al vasco.

Pero en esta edición hemos hecho leña del árbol caído… ¿cuantas veces? La última ha sido hasta obscena, con Igor llamando “oso panda”, “puta huevona” y demás lindezas a Desireé por todo el tema de la contraprestación de su fiesta de pijamas. Así no se genera audiencia, y menos cuando generas esa situación apoyando solamente a un concursante y dejando que la otra, con la boca que tiene, se pille los dedos con cada hostia que sale por su boca.

Claro, que ya nos están vendiendo que los votos de la final andan en empate técnico. Dos de los finalistas tienen un 33% de los votos. Si fuera por Twitter, uno de esos dos podría ser Susana. Si fuera por la peste a tongo que llevo aguantando más de un mes, el otro sería Igor. Si por mí fuera, les mandaba a todos a su puta casa y me quedaba con Desireé, bajando unas escalerazas, “con mucho derroche”, como ha dicho ella, mientras suena su canción: ‘Is trueining men’, de Güeri Waligüel. Esta noche saldremos de dudas.

Más información – ‘Gran Hermano catorce’: llegando al final esperado (I)
Fuente – Gran Hermano catorce
Foto – Telecinco


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