‘GRANJERO BUSCA ESPOSA’: Leonas con la lección aprendida

Imposible que seas una mujer normal, se jueguen a la botella el acostarse contigo delante de toda España y que tú te rías.

¿Me puede explicar alguien de donde han sacado a las chicas de este año? En el casting de esta cuarta temporada, la que menos, sabe latín. Ya me chocó en el primer programa ver como unas se andaban dejando tocar las tetas y otras sacaban medio metro de lengua en morreos interminables antes incluso de decir su nombre. Pero más aún me choca que después de tres programas todas hayan sacado las uñas, algunas más que otras, y no hayan abierto la boca más que para quejarse las 24 horas. ¿De verdad están interesadas en los granjeros?

La peor parte se la están llevando Melendi y César. Melendi ha dado con dos lobas que se pensaban que iban al rancho de JR y, cuando se han encontrado con una caravana, ambas han resoplado más que un árbitro en un partido de segunda división. ¿Buscáis un granjero o buscáis un chalet con piscina? Y luego César y sus desconsoladas. Todo es motivo de llanto, queja y desplante. ¡Vaya par! En esa casa han llorado más en 24 horas que en toda la serie de ‘Candy Candy’.

Menos mal que aún nos quedan granjas casi normales como la de Román, aún por descubrir que Teresa es epiléptica, y la de Jonathan, el granjero que sólo piensa en cepillarse a sus dos granjeras y a la cibergranjera que está por aparecer.

Web: GbE


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