‘GRANJERO BUSCA ESPOSA’: Si tres son multitud… -Programa 7- (II)

Un granjero en pelotas cubierto de huevos. Cosas del aburrimiento.

RAMÓN: MÓNICA, CONSUELO Y FLORIANCE.

No hay otra. Esa “caballerosidad” de la que hablaba Ramón en su vídeo “caza esclavas”, solo parece estar relacionada con el comportamiento de los actores en esas películas españolas en las que el hombre bajito y regordete corría detrás de las suecas en las playas de Torremolinos. Y es que, cada vez que veo a Ramón, no puedo evitar rememorar la gran imagen de Jesús Gil en el jacuzzi rodeado de chicas en bikini.

La que fuera la favorita de Ramón, Mónica, ha tenido una última oportunidad de arreglar sus más y sus menos con Ramón durante una conversación. El granjero sentía necesaria la charla y Mónica aceptó gustosa. Una pena que no haya servido para nada. Ambos volvían a tirarse los platos a la cabeza con el único resultado de que Ramón no volviese a contar con ella para absolutamente ninguna actividad.

Una vez Mónica abandonada en la granja, Ramón, Consuelo y Floriance, macho al centro y churris a los lados -de nuevo veo a Jesús Gil-, han paseado juntos y salido de fiesta como un grupito de veinteañeros. Consuelo, ahora con Mónica fuera de juego, parecía tener ventaja respecto a la recién llegada. Y por un momento así pareció, pues algún besuqueo furtivo sonó a lo lejos. Pero claro, Ramón es Ramón y aquí hay macho para todas. Consuelo se agarraba un buen rebote al ver que, después de haber Ramón tonteado con ella, hacía exactamente lo mismo con Floriance.

Si dos son compañía y tres son multitud, imaginaos cuatro. La organización comunicaba a Ramón que debía expulsar a una de sus chicas. No hacía falta ser un lumbreras para saber quien acabaría abandonando la granja. Mónica se marchaba feliz por no tener que volver a soportar la extraña técnica de seducción troglodita de Ramón.

SERGIO: MARTA, ALBA Y ELENA.

La llegada de Elena y su primera noche durmiendo con Sergio no parecen haber alterado la vida en la granja. Después de que ambos se acusaran frente a las cámaras de haber querido algo más que dormir, su relación ha quedado limitada a cero en menos de veinticuatro horas.

Si haces bromas, lo primero que has de hacer es saber aceptarlas. Las tres chicas han aprovechado el baño de Sergio para estrellarle casi dos docenas de huevos. Todo eran risas hasta que un huevo ha ido a parar a las extensiones de Alba. En ese momento el mundo se abrió y salieron los demonios de Alba para amenazar al granjero, “De esta te acuerdas. Te lo juro por mi abuela que está muerta. Me vas a pagar las extensiones”.

Los enfados han seguido hasta la noche. Sergio ha salido con las chicas a tomar una copa y todas han comprobado lo entregado que es el granjero para las relaciones sociales. El mayor enfado ha sido el de Marta, ya que Sergio no se ha molestado en presentarla, sobre todo cuando con quién más tiempo se quedaba charlando era con su ex novia. Sus tres pretendientas abandonaban el local y han conseguido que Sergio se ensañe con ellas duramente.

A Sergio le llegaba el momento de expulsar a una de las chicas. El enfado de la noche anterior se fue al traste cuando el granjero decía abiertamente haber pensado en Marta a la hora de elegir a su expulsada. Elena, casi recién llegada, tenía que hacer su maleta para irse por donde había venido, no sin antes querer quedar por encima, “Si no me hubieras echado, me hubiese ido yo”.

Web: GBE


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