Hablamos con Judit Iglesias, ganadora de ‘Gran Hermano 9’ -1ª parte-

Hoy toca gala de ‘Gran Hermano’ y descubriremos si será Sindia o María la que ocupará la cuarta plaza de finalista. Pero hasta que llegue el momento, y gracias a que las redes sociales nos han conseguido acercar a muchos de esos habitantes que por Guadalix han ido batallando, Judit, ganadora de ‘GH 9’, nos ha dedicado parte de su tiempo y nos ha contado cómo fue su experiencia y cómo ve a Dani, el concursante reserva de este año que ahora se ve en el mismo lugar que antaño ocupó ella.

Ni qué decir tengo acerca de que me he deshecho en agradecimientos no sólo por el tiempo dedicado, sino por la rapidez y la cercanía que nos ha brindado Judit en todo momento. En mi caso, yo fui de los que saltó del sillón cuando Judit ganó su edición, pues lo deseé desde pocas horas después de verle entrar como reserva. Pero no doy más vueltas. Os dejo con la entrevista a Judit Iglesias, ganadora de ‘Gran Hermano 9’:

Gato: Soy uno más de los miles que desean entrar en la casa de ‘Gran Hermano’. Para intentar llevar el ansia –pues a estas alturas ya es ansia-, me voy conformando con llevar ya unos años escribiendo sobre los realities que van pasando por España, haciendo especial hincapié por mera afición en GH. ¿Qué es lo primero que pensaste cuando te dijeron “hoy vas para Guadalix”?

Judit: Me dijeron “tienes el vuelo de mañana a las 6am” y yo dije “tan temprano?” Y me dijeron, “sí, es el primero que sale, vas a necesitar el tiempo porque hay muchas cosas que hacer antes”. Lo primero que pensé fue “¡oh dios! son las 8 de la tarde y sólo tengo unas horas para hacer la maleta, madre mía qué llevo?” Me pasé toda la noche haciendo la maleta hasta las 5 de la mañana que salí de mi casa rumbo al aeropuerto. De hecho se me olvidó meter calcetines. En la casa, Ángela, me prestó varios pares, de colorines, que no pegaban nada con mi atuendo pero se agradecieron igual.

G: Haber sido una concursante reserva siempre ha sido motivo entre muchos de los seguidores, incluso de los concursantes, para desmerecer los logros y posibilidades dentro del concurso. ¿Cómo llevaste el hecho de ver que semana tras semana se iban yendo todos tus compañeros y que tú, incluso con el vacío a última hora que te hicieron –el asunto de los números de teléfono-, no dejabas de ganar tantos hasta el punto de plantarte en la final?

J: La perspectiva de dentro es muy distinta a la de fuera. Yo no veía tanto que me salvasen como que se iba gente y que cada vez estábamos menos y eso ya no era tan divertido. Ahora en cambio ya sé más de cómo funcionan las cosas fuera y del apoyo de las plataformas, etc…

G: Recuerdo que entraste vestida de colegiala empapada en sangre. Cuando te vi, te adoré. Me pasaron por la cabeza en apenas segundos cine, videojuegos, aficiones, charlas a las tantas de la madrugada con amigos muy especiales. Después vi como te desenvolvías en la casa. Ahí terminé de confirmarlo: tenías que ganar. ¿Cómo se puede asimilar dentro de un cerebro humano el hecho, ya no de vivir ‘Gran Hermano’, sino de entrar como reserva y encima ganarlo?

J: Bueno, entrando diez días más tarde como reserva y llevando un atuendo que sabía que la mayoría de la gente no aprobaría entendía que de entrada no sería fácil, pero me daba igual. Si ganaba quería hacerlo a mi manera, sin cambiar nada de mí.

Foto – Laura Villaverde


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