‘A Haunting’: meterte en la boca del lobo a conciencia

A Haunting

Ni haciéndolo a cosa hecha te puede salir peor. Pero, a ver… estás buscando comprar una casa, has visto como mil, encuentras la que te gusta, vas a verla, el estado de la casa es bueno, entras a una habitación, te encuentras en la chimenea pintado un pentagrama y todo el suelo cubierto de cera de vela negra y… vas tú y te la compras. ¿Tú eres tonta?

De repente me imaginé todos los cuentos que escuché de pequeño en versión gore: Caperucita le dijo al lobo, “abre la boca” y saltó dentro, Hansel y Gretel se pusieron hasta el culo de dulces para luego ser horneados y devorados por la bruja, Blancanieves, víctima de la esquizofrenia, terminaba sacrificando a los siete enanitos… y así hasta mil cuentos.

Aquí no creo que sea cuestión de creer o no, ni de escepticismo ni nada por el estilo. Esto es cuestión de luces. ¿Tengo luces? Si. No compro la casa y sigo buscando hasta encontrar una que no venga con regalito. ¿Tengo luces? No. Compro la casa y luego termino echándome las manos a la cabeza cuando un demonio llamado “Seth” me tenga la casa patas arriba mientras yo grito “¡no entiendo cómo puede estar ocurriendo esto!” Esto, querida, ocurre porque eres muy corta. ¿Cómo termina la historia? Venga, que lo sabéis seguro. Exacto. Se terminan yendo. Se ve que a estos no les faltaba el dinero. Hoy en día, una casa encantada está considerada como “artículo de lujo”… que te lo digo yo.

Más información – ‘A Haunting’: la casa de los mil programas
Fuente – Historias de Ultratumba
Foto – Discovery MAX


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