La duquesa de Alba: Retoquitos por aquí, retoquitos por allá…

duquesa

Por un momento me he sentido como en el más descentrado y vertiginoso de los giros argumentales de David Lynch.

No venía lo suficientemente grande la historia de amor de la duquesa de Alba con su Alfonso de su alma, con sus baños en la playa agarrados de la mano, con sus paseos de tienda en tienda agarraditos de la cintura, con las antiguas historias de Alfonso y sus “amistades” con personas de su mismo género, con el estres ocular de los hijos de Cayetana por no poder quitar el ojo de encima al pimpollito que se buscó la madre, no nos fuera a aparecer un oportunista por aquí… no venía lo suficientemente grande, que ahora, nuestra duquesa, con toda esa sangre caliente que corre por sus venas más veloz que nunca por culpa de ese loco amor, quiere pasar por el quirófano para hacerse una liposucción y una elevación de pecho.

Sin embargo, el doctor le ha aconsejado que desista de su idea, aunque la liposucción si se podría llevar a buen puerto, ya que se llevaría a cabo mediante el sistema de cánulas.

rivieraY es que, claro, tanto amor no es comparable con un simple bisturí. Pero la duquesa debería pararse a pensar que una operación siempre es una operación y como tal, conlleva un riesgo… y ya tiene una edad, por lo que debería apartarse de todo lo que significara un riesgo para ella. Pero el poder es lo que tiene… claro.

Fuente: Vanitatis


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