La semana que desaparecieron las mujeres (II)

La semana que desaparecieron las mujeres

La elección del pueblo de Yemassee como lugar para llevar a cabo este experimento no pudo ser más acertada. Las primeras frases que escuchas al inicio del programa son de terror. Las típicas familias donde el hombre trabaja y la mujer vive para estar en casa cuidando niños y limpiando. Madres sacadas de películas de terror que controlan a sus hijos mayores de edad y que no les apoyan cuando estos dicen que quieren prometerse con sus novias. Este podría ser el pueblo en el que, si se viviese un apocalipsis zombie, los zombies morirían los primeros.

Y llegaba el momento de despedir a las mujeres del pueblo. Como si de una señal de Dios se tratase, un Dios machista que no apoya que las mujeres dejen solos y desvalidos a sus maridos, una tormenta eléctrica se encargó de acompañar al éxodo femenino. Pero un puñado de rayos y unas gotas de agua no iban a conseguir fastidiar semejante planazo. Las mujeres se fueron y dejaron a todos los hombres e hijos con un montón de preguntas sin responder.

Pero esta experiencia no puede ir sólo de aguantar siete días sin morir de hambre o comprobar cuánto tarda en explotar un pañal con sobrecarga de cacas. Durante esta semana han de ocurrir cosas y estas cosas han de ser del tipo de “ya se encargará mi mujer/madre/novia”, como un concurso de belleza infantil. ¿Te atreverías a presentar a tu hija pequeña a un concurso de belleza infantil hecha un adefesio? Lo mismo se te hace adicta al Orfidal antes de descubrir qué es la menstruación. ¿No es para echarse a temblar?

Más información – La semana que desaparecieron las mujeres (I)
Fuente – La semana que desaparecieron las mujeres
Foto – Divinity


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