Lily Allen debería olvidarse de los tacones altos

Lily Allen está embarazada de no sé cuántos meses y creo yo que a estas alturas del asunto debería de haberse olvidado ya de ciertas cosas que antes le resultaban tan comunes como darse una ducha cada mañana.

La cantante ha dejado las bebidas a un lado así como otras cosas de su agitada vida como artista, pero se ha olvidado de algo que (aunque pudiera resultar trivial) bien podría presentar un factor de riesgo en el estado en el que se encuentra.

Hablo de esos tacones que lleva puestos en las fotos que acompañan esta nota.

No soy un experto en embarazos, pero creo que a las mujeres que llevan un bebé en sus entrañas les recomiendan no usar zapatos de tacón. Ya no sólo porque es dañino para su propia columna, sino porque con tremendos zancos en una de esas pisa mal y su cara va a quedar mirando de frente al piso. Es peligroso, punto final.

Y no es que los tacones que lleva Allen sean precisamente bajos o pregnant-friendly. No, son bastante altos y extremamente delgados. Menos mal que ha dejado las copas de ron a un lado (de momento) o ya me imagino lo mal que la pasaría la pobre criatura ahí dentro. A ver si alguien le avisa a Allen que los accidentes suceden y por ello es mejor tomar las precauciones necesarias.


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