Los Berhanyer visitan ‘El Programa de Ana Rosa’

Perdidos en la tribu Marie Berhanyer Ana Rosa

Este era un punto que me interesaba… y mucho. Los Berhanyer han sido una familia que no han dejado a nadie indiferente. Desde casa, nosotros, público cruel e implacable, hemos cambiado del sentimiento de amor al odio haciendo picos con los que casi podríamos atravesar a un elefante.

El ochenta por ciento de estos picos los crea la inigualable, a veces insoportable y cuanto menos curiosa, Marie. Después de tres ediciones de ‘Perdidos en la tribu’ y siguiendo también la versión argentina del mismo, puedo asegurar que jamás había pasado una persona como Marie por esta experiencia. Sólo ella tuvo –me disculpan lo soez, pero es realmente necesario- el coño de sentarse con el jefe de una tribu y ponerse cual Pantoja despeinada con aquel mítico “¡No me vas a grabar más!” Marie señalaba al jefe Tamberma a la par que le acusaba de “querer cambiarle su forma de ser”.

Pero, a ver, hija de mi vida y de mi corazón, ¿qué parte de la trama de ‘Perdidos en la tribu’ fue la que no conocías cuando te presentaste? Pero no me voy a repetir. Ya van demasiadas veces que digo lo de que debía ser Marie la que luchase por ser una Suri, o una Tamberma. Su labor no era colocar copas de champán, trajes de noche y enseñar modales a los lugareños.

Hay que reconocer que la entrevista de Marie con Ana Rosa fue lo máximo. Marie supo responder y reírse incluso cuando algunas de las preguntas iban disparadas cual cuchillo. Ella es así. Ella fue la que le dijo a Cleopatra “aprende a maquillarte, mamarracha”, consiguiendo que Cleopatra se emborrachase y saltase desde lo más alto de la pirámide. Porque sí. Un personaje excéntrico donde los haya que, increíblemente, sorprende a la hora de mostrar sus principios, asumiendo que tras ser expulsada de la tribu Suri, el hecho de poder continuar la aventura con los Tamberma se le aparecía como el mejor de los retos personales. Una familia que, aunque adinerada, han demostrado que los valores y la superación están por encima de todos los ceros del mundo.

¿Significa esto que ahora quiero a Marie? Nada más lejos de la realidad. Marie ha conseguido que me haya comido las uñas después de años. Marie ha conseguido que le grite a la tele como si hubiese perdido la cabeza. Marie consigue que, del nerviosismo, servidor se enganche de la lámpara cual Spiderman. Y lo peor de todo, Marie consigue que me extienda de esta manera al escribir cuando sé que cobro por palabras y, aunque me salte el límite, no me van a pagar más. ¡¿¡¿Quién me paga ahora esto!?!?

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Fuente – PelT
Foto – Telecinco


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