Opinión: ‘Me cambio de familia’ (II)

Me cambio de familia Nelly Minerva

Entiendo también que hoy nadie vaya gratis a la televisión. Dos semanas de penurias –siempre que estén bien pagadas, claro- le pueden compensar a la gente que se presenta al programa. Pero, seamos sinceros, ¿de verdad creéis que merece la pena? Y la pregunta va lanzada a raíz de haber visto los últimos programas. Las faltas de respeto han sido las únicas protagonistas junto a las familias.

La sensación de violencia a este lado de la pantalla ha sido tal que he llegado a pensar que, algunas de las familias, ni siquiera lo sean. No puedo creer que haya personas que “se dejen ver de esa manera”. ¡Con lo que nos gusta crucificar a todo rostro que salga por la tele, por favor! No hay nada más que ver ‘Gran Hermano’ y cómo nos las gastamos cuando algún habitante de la casa se nos ha cruzado entre huevo y huevo. El vapuleo ha podido durar hasta meses después de terminar el programa y eso teniendo en cuenta que lo que viven durante ese tiempo es “una realidad aparte”. Pero no en ‘Me cambio de familia’. Aquí nos dejan ver su día a día y cómo se las llegan a gastar –pues todos acaban pecando de lo mismo- cuando una extraña viene con órdenes a casa.

Esto quizás lo pueda leer toda la gente que trabaja en ese programa. Un trabajo es un trabajo y este es un formato que tiene sus buenos seguidores, por lo que queda claro que lo mío es tan sólo una opinión como consumidor de televisión. Esta no es una crítica al programa en sí, sino a nosotros, los que participamos y a lo que somos capaces de hacer por pasta.

Más información – Opinión: ‘Me cambio de familia’ (I)
Fuente – Cuatro
Foto – Cuatro


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