‘Paranormal Witness’: el verdadero exorcismo de Connecticut (II)

Paranormal Witness

Nos encontramos con el mismo caso que en la película -obviamente, si no no sería “basada en un caso real”-. La familia y el hijo mayor con cáncer, las sesiones de quimioterapia a cientos de kilómetros de la casa, a no sé cuántos viajes por semana. La familia optaba por buscar un lugar donde vivir en Connecticut, cerca del hospital donde tenían que ir a las sesiones de quimioterapia.

No sé qué tendrán en Connecticut con lo de alquilar viviendas a familias con más de dos hijos. Debe ser que el tercero se convierte en gremlin si lo mojas después de medianoche. No quiero ni pensar lo que pasará si el tercer hijo en cuestión come pollo… ya sabemos que los gremlins, la medianoche y los muslos de pollo acaban siendo un problema digno de ‘Supernanny’.

La cosa es que esta familia, en un momento desesperado, optaron por comprar una casa -que no alquilarla- sin haberla visto. La casa, si has visto la película, ya sabes qué tipo de casa era: una antigua funeraria. ¿Tú te hubieses quedado en la casa? Porque yo hubiese salido corriendo de allí y me hubiese buscado unos cartones monísimos donde echar un sueñecito. Pero, claro… yo no tengo hijos… aunque supongo que a mi marido tampoco le hubiese hecho mucha gracia lo de los cartones… y lo de la funeraria tampoco… chica, un problema todo.

Más información – ‘Paranormal Witness’: el verdadero exorcismo de Connecticut (I)
Fuente – Paranormal Witness
Foto – Xplora


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