‘Paranormal Witness’: el verdadero exorcismo de Connecticut (III)

Paranormal Witness

Una casa en la que no hay una puerta que no tenga un crucifijo encima. Además, todos sabemos que si el crucifijo se cuelga en una pared que está decorada con papel pintado, da más miedo todavía. A todo esto tocaba añadirle un sótano convertido en el sueño de cualquier embalsamador que se precie. Obviamente, si era una funeraria, tenía que tener toda la feria montada en algún lado.

Primer gran cambio de la película al hecho real: en la película es el chico enfermo el que elige dormir en el sótano, pero en el programa te dice la madre que fue ella la que, después de descubrir toda la feria y de tapar la puerta con una simple estantería -y quedarse tan ancha-, decide meter allí al hijo enfermo y al hermano mediano. “No quería que mi hijo enfermo tuviese presente nada que tuviera que ver con muerte”. ¿Pero cuánto tarda un adolescente en mover un mueble cuando ve que una puerta asoma por detrás? Pues eso… el chico que no tenía que tener presente la muerte, jugaba con el hermano a darle vueltas tumbado en la mesa de embalsamar cadáveres. ¿No es para comérselo a besos?

Más información – ‘Paranormal Witness’: el verdadero exorcismo de Connecticut (I)
Fuente – Paranormal Witness
Foto – Xplora


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