‘Paranormal Witness’: el verdadero exorcismo de Connecticut (IV)

Paranormal witness

Esta vez no tocaba ver un tsunami de muebles moviéndose y luces que se encendían y se apagaban como en los demás programas. Esta vez tocaba ver los cambios de un adolescente enfermo, cada vez más introvertido, que había avisado a su madre de que alguien le llamaba por las noches y que su madre acababa culpando al tratamiento siempre y que, de repente, había “superado” una dislexia que siempre había sido un quebradero de cabeza para él y para su madre.

Ordenando la habitación del hijo mayor abajo en el sótano, encontró el cuaderno en el que siempre escribía. Podría ser un diario. Desde que se había vuelto tan reservado, siempre se le veía con su cuaderno escribiendo. Pero dentro del cuaderno no había ningún diario. Había dibujos, palabras muy oscuras, todas asemejadas con la muerte, asesinatos, símbolos. La madre no podía ver eso y callar, ni quitarle el cuaderno, había que preguntarle qué era eso y quién le había ayudado a escribir bien. El hijo le respondía que “había sido el mismo hombre que le llamaba por las noches”.

Una sobrina fue a pasar un verano a la casa. Esta sobrina empezó a quejarse de que, por las noches, alguien le intentaba bajar el tirante del sujetador y le levantaba el camisón. La madre acabó culpando al hijo enfermo de estas acciones. Llamó al doctor que les atendía y este le decía que lo que estaba describiendo sobre su hijo eran los síntomas de la esquizofrenia.

Más información – ‘Paranormal Witness’: el verdadero exorcismo de Connecticut (III)
Fuente – Paranormal Witness
Foto – Xplora


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