‘Paranormal Witness’: la caja Dybbuk (III)

El dueño de la tienda se fue a hacer unos recados y dejó a una empleada a cargo de la tienda. Esta empleada relataba cómo las luces comenzaron a explotar y los golpes que empezaron a sonar por todas partes, como si estuviesen golpeando todo con un bate. Ese fue su último día en la tienda. Se marchó y no volvió. El dueño, haciendo uso de su credulidad, pensó en acusar a la empleada del destrozo. Todo arreglado.

Llegaba el cumpleaños de la madre del dueño de la tienda. ¿Cuál fue su regalo? La caja dybbuk. La madre no había terminado de abrir la caja cuando sufrió un ictus. Había que quitarse la caja de encima. Y aquí nos volvíamos a encontrar con otro de los topicazos más reales que existen: la curiosidad por lo desconocido. La venta por internet de la caja dybbuk funcionó y ésta pasó de una tienda de antigüedades a un piso compartido por estudiantes.

Que las desgracias comenzaran sólo era cuestión de tiempo. Sólo una variante: cada vez iban a peor. Uno de los estudiantes iba publicando cada uno de los sucesos en un blog personal y ahí fue donde aparecía el tercer interesado en la caja. Cuando las desgracias llegaron a la salud fue cuando la caja dybbuk volvió a subastarse en internet. De nuevo la curiosidad por lo desconocido conseguía que la subasta fuese un éxito.

Más información – ‘Paranormal Witness’: la caja Dybbuk (II)
Fuente – Paranormal Witness
Foto – Xplora


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