‘Paranormal Witness’: …y líbranos del mal (VIII)

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Pero Roger no había muerto. Sólo necesitaría unas curas y un buen descanso para poder volver a su normalidad. En cambio, a las gemelas había algo que cada vez les molestaba más. Veían a su padre totalmente vencido, hundido, lleno de cicatrices, y todo eso pretendía vencerlo rezando. Era como si hubiera aceptado lo de tener que compartir su vida con un demonio.

Ni Lana ni Lisa estaban dispuestas a soportar mucho tiempo más en esa casa y Roger no pensaba moverse de su casa. Aquí era donde todo se cruzaba y no se resolvía. Nadie estabade acuerdo mientras todas sus vidas seguían corriendo peligro.

¿Cómo podían salir Lisa y Lana de la casa para siempre obteniendo también el consentimiento de su padre? Casándose. Les tocaba esperar a cumplir la mayoría de edad y conocer a un hombre lo suficientemente bueno como para darle el “sí” y salir huyendo de esa maldita casa. Los años pasaron, las niñas se casaron y ambas se fueron para siempre. Llegó un momento en el que en esa casa sólo quedaban Roger y su mujer. El aspecto duro habitual de Roger ya no existía. Lo que fuera que estaba en su casa estaba absorbiendo toda su fuerza y su salud. Roger pasó a ser un hombre dependiente, enfermo. Su mujer vivía pendiente de la salud de su marido, y siempre recordándole que debía llegar el momento en el que los dos abandonaran esa casa que le estaba dejando sin vida. Había que reconocer la derrota. Ni las biblias, ni los rezos, ni la bendición… nada consiguió echar de esa casa a ese demonio. Fueron ellos los que siempre fueron unos extraños. El matrimonio por fin abandonó la casa, con Roger muy mal de salud. Murió a los pocos años. Lo único que se sabe de esa casa es que ardió hasta los cimientos.

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Fuente – Paranormal Witness
Foto – Xplora


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