‘PEKÍN EXPRESS’: Algunos roles de concursantes que ya nos sonaban

Paula y Luisa en pleno ataque de ansiedad de la primera.

Si hay algo de lo que siempre nos acordamos en son de algunos de sus antiguos concursantes, como las ganadoras de la edición anterior, las hermanas vascas que perdieron media vida ahogadas en quejas y llantos. O la madre y la hija de la segunda edición y su costumbre de chocar hasta con su sombra. Este año de nuevo hemos tenido a una madre y una hija de maneras insoportables: Paula y Luisa. Lo he dicho en pasado porque en el programa de ayer ya tuvimos la suerte de ver cómo ambas joyas quedaban fuera de la carrera. Paula pasó por todos los estados posibles, incluyendo un ataque de ansiedad que ríete tú de Baby Jane.

De nuevo vamos a poder disfrutar de las bondades de los hombres de campo, como es el caso de Santiago. Un señor de Galicia que ha llamado a su hijo y compañero de viaje “gilipollas” no sé cuántas veces en las dos horas de programa que llevamos. Javi –hijo de Santiago- pretende estrechar lazos con su padre gracias al programa. Aunque viendo lo visto, no creo que vayan a estrechar mucho.

Luego tenemos al rol estrella de Telecinco: el “me tiro todo lo que se mueve”. Jota es un pizzero catalán cuya vida gira en torno a los coches tuneados y las mujeres. Sus primeros segundos de programa consiguieron brillo propio, pudiéndosele escuchar “espero que mi compañero sea una chica con la que pueda hacer… tú ya me entiendes”. Dicho y hecho. Su compañero es Freire, un chico de Cádiz que ya sin abrir la boca suelta plumas por kilos. Bastante guapo, por cierto. Esto no significa que hayan hecho malas migas, ni mucho menos. Ambos han sabido entenderse a la perfección durante la primera etapa del programa. Freire no ha dicho nada, por ahora, acerca de su orientación sexual.

Santiago decía que el viaje iba a ser "una cagada" por lo de tener pasar hambre y sueño.

Web: PE


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