‘PEKÍN EXPRESS’: Tenso inicio en Zanzíbar para Inés y Pedro

Inés muestra a Pedro su cara de niña poseída.

Ya pintaba mal ese final de etapa de hace dos domingos. Cuando apareció aquella marabunta llevándose a un miembro de cada pareja ya pudimos ver como Inés no lo tomaba como el mejor de los chistes, ni siquiera como un juego. Sus gritos de “¡Eh, gilipollas!” todavía resuenan en las playas de la isla. Los miembros no esclavizados deberían comenzar la gymkana liberando a sus parejas. Todos encadenados y encerrados durante todo el día, dispusieron de un manojo de cincuenta llaves para poder abrir nueve de los diez candados que los mantenían encerrados. La llave para el último candado la debían encontrar sus parejas durante el recorrido.

Inés no tuvo suerte con los candados. Quizás por cansancio y seguramente por el horrible estrés, cuando Pedro llegó –en primer lugar- a por ella, aún faltaban dos candados por abrir. La reacción de Pedro fue horrible. Sus reproches consiguieron sacar de quicio a Inés, provocando tal bronca que casi termina en abandono del programa e incluso ruptura de la pareja. Y mirad que Inés peca bastantes veces de ser una atacada de la vida, pero es que la reacción de Pedro fue tan fatal que todo el pollo que Inés pudiera montar estaba realmente justificado.

Web: PE


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