‘Perdidos en la tribu’: los Merino aceptados por los Shiwiar

Perdidos en la tribu familia Merino

Los Merino después de pasar por chapa y pintura. Más guapos...

Cómo me alegro de publicar este título. Anoche por fin pudimos salir de dudas y ver cuales fueron las decisiones finales de todos los jefes. Los Merino, que siempre han ido muy en cabeza en lo que a destacar se refiere, eran sorprendidos por la decisión de la tribu, mandándolos de vuelta a casa sin saber si eran aceptados o no, “Necesitamos pensar si os aceptamos. Necesitamos echaros de menos en nuestras vidas, en el trabajo”.

Que la despedida iba a ser un mar de lágrimas ya lo sabíamos. Lo que no sabía era que nos íbamos a ahogar en ese mar. Allí lloró hasta el tato –igual que aquí-. Marisol estuvo llorando todo el viaje –pero todo-. Y qué decir del reencuentro con la hija pequeña, mini-Marisol –dicho con todo el cariño-. Uno escucha lo de “pensé que no ibais a regresar” y no puede evitar lo de arrancar a llorar más alto que la misma Marisol.

Los Merino besaron el asfalto, se abrazaron a las camas, se quedaban boquiabiertos con las duchas y, lo más importante, se mostraban más unidos que nunca, por lo que, el cartelito de “misión cumplida” no estaría de más en este caso.

Pero faltaba la decisión de la tribu, ahora ya con toda la familia reunida, duchada, vestida, peinada y maquillada. Aquí, al menos en mi caso, predominaba la imagen del jefe de la tribu todo serio, con cara de desilusión. Todos estaban listos para conocer el veredicto. Y comenzó todo, pero todo lo bueno. La primera imagen era la del jefe Shiwiar hablando sobre cómo al despertar se encontraba echándoles de menos. Por una parte volvíamos a ver cómo el agujerito interior se volvía a hacer grande por la nostalgia, pero por otro lado no se podía otra que ver la victoria casi en la palma de la mano. Y así fue. Los Shiwiar reconocían a los Merino como parte de la tribu.

¿Y sabéis qué es lo mejor de todo esto? Que esto es solamente el comienzo, pues la historia Merino-Shiwiar aún tiene que continuar –me ha salido un pareado, qué artista-. Ahora sólo queda esperar. Y ojalá sea poco.

Más información – Los Merino peligran en el último consejo
Fuente – PelT
Foto – Cuatro


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